Reflejos primitivos

¿Qué son los reflejos primitivos?

¿Qué son los reflejos primitivos?

Cuando hablamos de aprendizaje, comportamiento o desarrollo emocional, solemos pensar solo en lo mental o lo emocional. Pero hay veces en las que el origen de ciertas dificultades está más abajo, en el propio cuerpo y en las bases neurológicas del desarrollo.


Los reflejos primitivos son movimientos automáticos con los que nacemos y que deberían integrarse durante los primeros años de vida. Cuando esto no ocurre, estos reflejos pueden seguir activos e interferir en aspectos como la atención, el aprendizaje, el equilibrio, la coordinación o incluso la regulación emocional.

Una mirada al cuerpo para comprender mejor lo que ocurre

Una mirada al cuerpo para
comprender mejor lo que ocurre

Señales de reflejos primitivos no integrados

Señales de reflejos primitivos no integrados

Las señales que permiten identificar si los reflejos primitivos no están integrados son las siguientes:

Inquietud motriz, necesidad constante de moverse.

Problemas para concentrarse o mantener la atención.

Dificultades en la lectoescritura como inversiones, confusión de letras, lentitud.

Torpeza corporal, mala postura o cansancio al escribir.

Dificultad para controlar impulsos o gestionar la frustración.

Miedo al error, inseguridad o baja autoestima.

Hiperactividad o conductas muy evitativas.

Inquietud motriz, necesidad constante de moverse.

Problemas para concentrarse o mantener la atención.

Dificultades en la lectoescritura como inversiones, confusión de letras, lentitud.

Torpeza corporal, mala postura o cansancio al escribir.

Dificultad para controlar impulsos o gestionar la frustración.

Miedo al error, inseguridad o baja autoestima.

Hiperactividad o conductas muy evitativas.

¿Cómo trabajamos los reflejos primitivos?

¿Cómo trabajamos los reflejos primitivos?

Realizamos una evaluación personalizada y un plan de trabajo individual a través de ejercicios de movimiento específicos, atención corporal y acompañamiento emocional. Todo ello integrado en el proceso terapéutico, de forma respetuosa y adaptada a cada niño.

Este trabajo no solo ayuda a mejorar el aprendizaje, sino que muchas veces tiene un impacto positivo en la autoestima, la calma interna y la capacidad de autorregulación.

Si sientes que algo no encaja, que tu hijo lo intenta, pero algo le impide avanzar, puede que el cuerpo esté diciendo lo que las palabras no logran expresar.

No se trata solo de movimiento, sino de liberar bloqueos para que cuerpo y mente avancen juntos.

PRIMERA SESIÓN

La primera sesión se realiza de manera conjunta con los padres y está orientada a la evaluación inicial. En este encuentro dedicamos un tiempo amplio para conocer la historia, observar al niño y valorar la presencia de reflejos primitivos activos.

Tras esta primera valoración, definimos los objetivos de trabajo y establecemos ejercicios personalizados.

SIGUIENTES SESIONES

Las siguientes sesiones se llevan a cabo cada 2 meses, para revisar la evolución, ajustar las pautas y continuar con el proceso de integración.

De esta manera, cada sesión se convierte en un momento clave de acompañamiento y seguimiento, asegurando que el proceso de integración se adapte a las necesidades de cada persona.